¿Te ha pasado que el grafito mancha los blancos de la acuarela y arruina el efecto? El problema no es tu técnica, es el lápiz. Este es el cambio que hago siempre.
Por qué el grafito ensucia la acuarela
El lápiz negro, al mojarse, suelta partículas que ensucian y agrisan el papel. Y lo peor es que no se arregla borrando: aunque pases la goma moldeable, esa veladura gris se queda ahí y se nota en cuanto aplicas color encima.
En una acuarela, donde el blanco del papel es la luz, eso echa a perder el efecto que estabas buscando.
La solución: un lápiz de color
Cambiar el grafito por un lápiz de color resuelve el problema de raíz. No deja manchas oscuras al contacto con el agua, permite líneas finas que se integran con la acuarela y, si alguna se ve, parece un tono sutil y no una mancha gris.
De hecho suma: aporta riqueza cromática a la pieza en lugar de restarla.
Cómo elegir el color
Lo lógico es escoger un tono que dialogue con la paleta de la ilustración, para que el boceto desaparezca dentro de la obra en vez de pelearse con ella.
Lo enseño en vídeo en este reel de Instagram.


