Cuando la pieza es chiquita y la pegas al borde del marco, se ahoga visualmente. Un paspartú amplio le da aire y cambia por completo cómo se percibe la obra en casa.
El error de pegar la obra al borde
Cuando la pieza de ilustración es pequeña y la colocas justo contra el borde del marco, se ahoga: no tiene por dónde respirar y la mirada no sabe dónde posarse.
Un paspartú amplio hace lo contrario. Le da aire, marca un silencio alrededor de la obra y consigue que la mirada vaya directa a la ilustración.
Hazte tu propio paspartú
No hace falta encargarlo. Sirve papel grueso o cartulina de buen gramaje, e incluso dos capas iguales pegadas entre sí para que el relieve se note más.
Además de mejorar cómo se ve, protege la obra y hace que la pieza se sienta mucho más cuidada.
El detalle que lo eleva: el color
Si pintas el paspartú en un color que dialogue con el marco —o lo igualas por completo— consigues una pieza mucho más coherente y elegante.
Es un detalle mínimo, de los que casi nadie sabe nombrar cuando lo ve, pero cambia por completo cómo se percibe la ilustración colgada en casa.
Lo enseño en vídeo en este reel de Instagram.


